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domingo, 17 de abril de 2011

Carta de Pepe Alonso para el mes de Abril




Miami, abril del 2011

Querida familia:

En plena cuaresma recordemos que este tiempo es una invitación a cambiar aquello que tenemos que cambiar en la búsqueda de ser mejores y mas felices, una invitación a construir en vez de destruir y a mirar y volver hacia formas de vida más más humanas, pero sobre todo, mas cristianas. Quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones sobre lo nada fácil que resulta en estos días el poder lograr lo anterior. Vivimos tiempos en que, muchas veces, sin darnos cuenta, podemos ser "contaminados" por corrientes de pensamiento que se han esparcido por la sociedad, y en cierta forma aun en miembros de la Iglesia. Una de estas plagas es la que el Papa Benedicto XVI nos alerta constantemente:el Secularismo "agresivo". El término viene de "saeculum" en contraposición a "religio", para indicar la diferencia entre el mundo de Dios y el mundo sin Dios. Dice el Papa que cuando "se excluye a Dios de la vida publica se llega a una visión sesgada del hombre y de la sociedad". En otras palabras es la ruptura entre fe y vida, como si que debiesen existir por separado, independientes, regidos por principios diversos y a veces hasta opuestos. Ya nos advertía el Concilio Vaticano II en la constitución Gaudium et Spes (n° 43): "El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época".

Hoy día una gran parte de la humanidad, incluso "cristianos" han sido seducidos por este canto de sirenas, que veladamente nos propone que nuestra vida hay que vivirla a plenitud en este mundo como si fuera nuestro único hogar, como si la vida eterna fuera ya algo pasado de moda. Nos hemos "mundanizado", amamos al mundo y lo que hay en el mundo, olvidando que nuestra alma, después de la muerte, tendrá un destino eterno, fuera de este mundo. Nos hemos anclado en este mundo, como si no hubiese nada más.

Creo que como antídoto para este veneno nos ayudaría grandemente recordar y meditar en lo que la Iglesia en la famosa formula que al inicio de la cuaresma, se nos dijo: "Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás", o, Arrepiéntete y cree en el evangelio.

Veamos: ¿Recuerdas las cenizas que recibiste hace semanas? Tienen un alto contenido simbólico en la Biblia. Nos recuerda, como hemos dicho, nuestra condición humana, hemos sido hechos, según el relato del Génesis, del polvo de la tierra (Gen 2, 7). Ciertamente, no sólo somos polvo de la tierra, pues tenemos el espíritu que Dios insufló en ese barro; pero, es fundamental que el hombre no olvide su condición mortal, su temporalidad. No se trata de angustiarse con el tema de la muerte, pues Dios no ha creado al hombre para la muerte sino para la vida; pero, el tener siempre presente nuestra condición finita nos puede ayudar a tomar conciencia que debemos "buscar las cosas de arriba" (Col 3, 1), a asumir con mayor responsabilidad nuestra vida presente. "En todas tus acciones ten presente tu fin, y así jamás cometerás pecado" (Eclesiástico 7, 36). No se trata, desde luego, que por temor a la muerte obremos bien y busquemos a Dios, pues Dios no quiere que le teman sino que le amen. Nuestro buen obrar no debe ser resultado de un temor al castigo sino consecuencia de nuestra conversión a Dios, de un corazón renovado.

La toma de conciencia de nuestra condición humana finita y pecadora nos debe llevar a una actitud humilde; de hecho, "humildad" viene de la palabra latina humus (que significa "tierra") en asociación a que hemos sido hechos del "polvo de la tierra". En el Antiguo Testamento encontramos muchos textos que expresan esa condición humana ( Gn 3, 19; Ecl 3, 20; Job 34, 14ss; Sal 104, 29). Considerarse ante Dios como "polvo y ceniza" es una bella forma de expresar la humildad, la condición de creatura ante la grandeza del creador. En efecto, Abraham, pretendiendo alcanzar el favor de Dios, se dirige a él con estas palabras: "Sé que a lo mejor es atrevimiento hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza" (Gn 3, 27). En la Biblia las cenizas también están asociadas a signos de penitencia, como expresión de arrepentimiento: "Por eso retiro mis palabras y hago penitencia sobre el polvo y la ceniza" (Job 42, 6). Los habitantes de Nínive se convierten ante la predicación del profeta Jonás y hasta el rey "se vistió de saco y se sentó sobre las cenizas" (Jon 3, 6).

El hombre es polvo y al polvo volverá, pero es polvo precioso a los ojos de Dios, porque Dios ha creado al hombre destinándolo a la inmortalidad. Así la fórmula litúrgica "Recuerda que eres polvo y al polvo volverás" encuentra la plenitud de su significado en referencia al nuevo Adán, Cristo. También el Señor Jesús quiso libremente compartir con cada hombre la suerte de a fragilidad, en particular a través de su muerte en cruz; pero precisamente esta muerte, llena de su amor por el Padre y por la humanidad, ha sido el camino para la resurrección gloriosa, a través de la cual Cristo se ha convertido en fuente de una gracia dada a cuantos creen en Él y son hechos partícipes de la misma vida divina.Esta vida que no tendrá fin está ya presente en la fase terrena de nuestra existencia, pero será llevada a cumplimiento tras la "resurrección de la carne" El pequeño gesto de la imposición de las cenizas nos revela la singular riqueza de su significado: es una invitación a recorrer el tiempo de Cuaresma como una inmersión más consciente y más intensa en el misterio pascual de Cristo, en su muerte y su resurrección, mediante la participación en la Eucaristía y en la vida de caridad, que de la Eucaristía nace y en la que encuentra su cumplimiento. Con la imposición de las cenizas renovamos nuestro compromiso de seguir a Jesús, de dejarnos transformar por su misterio pascual, para vencer el mal y hacer el bien, ara hacer morir nuestro "hombre viejo" ligado al pecado y hacer nacer al "hombre nuevo" transformado por la gracia de Dios.

La Cuaresma es el "camino de Dios", y va en sentido contrario a aquel al que trata de seducirnos el "mundo"; el "mundo", comprende aquí en el sentido de "principado de Satanás" (Jn 12, 31).
El Enemigo del hombre y de la verdad "homicida" y "mentiroso", como lo llama Jesús (Jn.8, 44)- primero nos encandila con los espejismos apetecibles del placer, pero después nos dirige y nos incita hacia la desesperación, la disgregación física, la muerte sin consolación: de la ilusión a la desilusión, ese es su recorrido.

Dios que nos ama, en cambio, nos lleva de nuestra oscuridad a su luz; nos mueve de la consideración amarga de nuestras culpas, del confesar y del llorar a la espera de un estado de felicidad sin fin, hacia el cual somos encaminados con la vida cristiana.
Frecuentemente nos vemos enfrentados nada menos que con el retorno de la vieja mentalidad pagana, por tanto no se distingue más al creyente del no creyente, y ahora se llega incluso a no hacer mucha diferencia entre los hombres y los animales.

Es urgente entonces que regresemos a la plena consciencia de nuestra dignidad y de nuestras riquezas. He aquí entonces el programa de esta Cuaresma.

Que en esta Cuaresma nos permita convertirnos de una conducta culpable o incluso solamente mediocre. Y nunca perdamos de vista que la cuaresma es el camino que nos conduce a la meta de toda vida, la Pascua de Resurrección, donde no solamente recordaremos la resurrección de Cristo, sino que nos afianzaremos en la fe de nuestra propia resurrección.

Termino esta breve reflexión con esta bella copla de Jorge Manrique a la muerte de su padre: Este mundo es el camino para el otro, que es morada sin pesar; mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos cuando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos; así que cuando morimos descansamos.

La Iglesia nos invita, entre otras prácticas, a ser generosos, especialmente en estos días cuaresmales. EWTN está cumpliendo con la misión de lleva "El Esplendor de la Verdad" hasta el último rincón de la tierra, misión que solo es posible continuar si contamos con el apoyo espiritual y económico de cristianos que, como tu, se unan a esta causa desde sus hogares. Tu puedes ser un "amigo en misión" nuestro. Jesús nos dijo que "hay más felicidad en dar que en recibir" verdad que solo experimentamos cuando, como la viuda del evangelio (Marcos 12, 41 a 44) nos desprendemos no solo de lo superfluo sino aún de lo que creemos necesario.

En Cristo Jesús.

Pepe Alonso

Tomado de EWTN el 17 de abril de 2011

-- Desde Mi iPad

lunes, 7 de febrero de 2011

Carta de Pepe Alonso para el mes de Febrero

Miami, febrero del 2011


Querida familia en Cristo Jesús:

"El que oculta sus delitos no prosperará, el que los confiesa y cambia, obtendrá compasión." Proverbios 28, 13

He querido principiar estas breves líneas con la Palabra de Dios, ya que en estos días nos conviene hacer un breve examen de conciencia, para no caer en el patrón del autor de un pasquín titulado DILEMA, que mejor debería titularse "Gran Tratado de la Autojustificación". ¿lo conocen?

Me contaron de un hombre que tenía un grave problema de miopía y que se consideraba un experto en evaluación de arte. Un día visitó un museo con algunos amigos. Se le olvidaron las gafas en su casa y no podía ver los cuadros con claridad, pero eso no lo detuvo a la hora de vociferar sus fuertes críticas. Tan pronto entraron a la galería, comenzó a criticar las diferentes pinturas. Al detenerse ante lo que pensaba era un retrato de cuerpo entero, empezó a criticarlo. Con aire de superioridad dijo: "El marco es completamente inadecuado para el cuadro. El hombre está vestido en una forma muy ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error imperdonable al seleccionar un sujeto tan vulgar y sucio para su retrato. Es una falta de respeto".

El hombre siguió su parloteo sin parar hasta que su esposa logró llegar hasta él entre la multitud y lo apartó discretamente para decirle en voz baja: "Querido, ¡¡¡estás mirando un espejo!!!".
 Muchas veces nuestras propias faltas, las cuales tardamos en reconocer y admitir, parecen muy grandes cuando las vemos en los demás. Debemos mirarnos en el espejo más a menudo, observar bien para detectarlas, y tener el valor moral de corregirlas; es más fácil negarlas que reconocerlas. Por eso, es necesario dejar a un lado el orgullo, pues sólo con humildad podremos ver nuestros defectos y corregirlos.

Tratemos, pues, de un pecado muy común, aun entre "famosos súper cristianos", y en el cual, los cristianos común y corrientes también pudiésemos incurrir:

La AUTOJUSTIFICACIÓN

Los que se justifican a sí mismos proclaman que todo lo que dicen y hacen es correcto. Hay algo que no soportan oír, que otros pongan en tela de juicio su conducta. Por esa razón se rebelan y defienden, agregando que los demás no los comprenden y les juzgan erradamente. Inmediatamente vuelven la espalda para acusar a otros e impedir que estos les digan la verdad respecto a sí mismos. Los que se auto justifican quieren llevar una armadura para que ninguna crítica pueda penetrarles. No creen necesario luchar contra sus errores, pues se consideran perfectos. Por tanto, nunca penetrarán en los aspectos equivocados de su actitud. Por el contrario, todos los otros errores se nutren, crecen y florecen. Ese es el terrible resultado de una vida de justicia propia. El hombre permanece esclavo de sus pecados y separado de Jesús, no importa cuán piadoso aparente ser pues vive en mentira y permanece aferrado a ella. Sin embargo, sólo si escuchamos y aceptamos la verdad, ésta nos hará libres. "Y conocerán la verdad y la verdad les hará libres" Juan 8, 32.

La autojustificación es sin duda un pecado muy grave: esta a la raíz de todos los demás, y tales pecados no serán quebrantados mientras no luchemos contra esta raíz pecaminosa. Este es el pecado del hombre irritado, que siempre quiere tomar represalias ante cualquier posible ataque a su ego; del amargado, que no puede admitir que lo que le amarga tanto es lo que él necesita para purificación de su propia naturaleza pecaminosa; la del "perfecto" que considera que él esta bien mientras el resto del mundo está mal.

Los que se justifican a sí mismos, que no quieren oír la verdad acerca de sus errores y que a menudo mienten cuando tratan de defenderse, viven en una falsedad y, por tanto, pertenecen a Satanás que es mentiroso desde el principio. ¿Pero quién es el que acepta que su autojustificación lo ha hecho esclavo de Satanás y miembro de su reino? Como se llama cristiano, está convencido de que es discípulo de Jesús y miembro de su Reino. Pero Jesús pronuncia las siguientes palabras, muy duras, contra los que se justifican a sí mismos: "Ustedes son los que se las dan de justos delante de los hombres, pero Dios conoce sus corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios." Lucas 16, 15 ¡Cuán terribles son estas palabras que pronuncia Jesús a los que se justifican a sí mismos! Dios los detesta. ¿Por qué? Porque los que se justifican a sí mismos son orgullosos y no admiten que algo esté mal es sus palabras o acciones. Hacer eso les humillaría. Sólo los humildes lo pueden hacer. Los orgullosos y los que se justifican a sí mismos y pretenden no tener mancha, reciben el calificativo de "hipócritas", que les da Jesús, así como se los dio a los fariseos por el hecho de que vivían en autoengaño. Tenemos que arrepentirnos de nuestra autojustificación, no importa cuál sea el precio.

Debemos hacer todo esfuerzo posible para liberarnos de esta esclavitud. El primer paso (que los hipócritas también tienen que dar, puesto que la hipocresía y la justicia propia generalmente están juntas) es pedir la iluminación de Dios. Porque los que se justifican a sí mismos tienen que oír las palabras de Jesús: "Si fueran ciegos no tendrían pecado; pero, como dicen: 'Vemos', su pecado permanece" Juan 9, 41. Los que se justifican a si mismos son ciegos respecto a sí mismos, pues no quieren ver sus propios pecados.

Porque Jesús vino a dar vista a los ciegos, como está escrito en San Lucas 4,18. Él dio la vista a los que padecían ceguera física, ¡cuánto más mostrará su poder dando vista a nuestras almas para que vean nuestros pecados! Su amor quiere hacer esto. Él es la Luz y la Verdad, y quiere enviarnos su Espíritu de Verdad. Nos redimió para que seamos hijos de luz y reconozcamos la verdad con respecto a nosotros, la cual nos hará libres (Jn.8,32). Ciertamente esto lo descubrimos si sinceramente imploramos que se nos dé luz.

El orgullo ciego marcha del brazo con la autojustificación y estos pecados usualmente se purificarán por medio de las correcciones de Dios, experimentadas en el sufrimiento. Por éstas, llegamos a comprender nuestra condición real. Entonces aceptaremos que somos realmente pecadores y cuán apartados nos encontramos de la gloria de Dios (Ap.3:18-19). La corrección, si la aceptamos, hace humildes a los orgullosos. Si ésta nos muestra la verdad con respecto a nosotros mismos y nos ayuda a arrepentirnos, entonces verdaderamente es una gran ayuda.

Cuando seamos humillados de este modo, seremos sanados de nuestra orgullosa justicia propia. Habremos recuperado la vista. Todo pensamiento de justicia propia pierde su poder tan pronto es puesto bajo la sangre de Jesús.

En tiempos de quietud y oración, Dios nos mostrará "nuestra viga".

Si no comprendemos alguna acusación o reproche todavía nos queda un camino: pedirle a Dios que nos muestre la verdadera perspectiva por medio de su Espíritu. Entonces comprenderemos claramente que nosotros fuimos los causantes de la situación.


Hagamos la siguiente oración:

Permíteme abrir mi corazón y escuchar cuando otros dicen la verdad acerca de mí.

Quiero aceptar esta ayuda práctica para llegar a ser libre de la justicia propia y ciega.

Es muy difícil para mí oír a otros cuando hablan acerca de mis debilidades y errores.

Pero quiero aceptarlo como tu oferta especial de amor para mí, pues tu voz de advertencia me llega a través de tales personas. Quiero agradecerte por toda persona que me llama la atención por mis errores. Cuando esto no suceda, quiero rogar a los que me rodean que me digan todo. Y aunque las admoniciones y acusaciones no sean ciento por ciento verdaderas, quiero aprovechar la oportunidad para quebrantar mí justicia propia. Quiero luchar contra estos pecados, si es necesario, hasta derramar sangre.



El Señor nos dejo un sacramento utilísimo, el sacramento de la Confesión. Si, después de todo lo anteriormente expuesto nos hemos encontrado en esta penosa situación recordemos que:

"Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia" 1 Jn.1,9. Termino recordándoles que esta Misión EWTN depende de la Providencia de Dios para seguir llevando "El Esplendor de la Verdad" hasta los confines de la tierra. Tu eres la providencia de Dios, con tu apoyo económico haces posible que otros encuentren El Camino, La Verdad y la Vida.

El Señor te bendecirá en abundancia por todo lo que hagas por nosotros,

Pepe Alonso

http://www.ewtn.com/Nuestrafeenvivo/Letters/Carta.htm

sábado, 29 de enero de 2011

Carta de Pepe Alonso para el mes de Enero

Miami, enero del 2011


Querida familia en Cristo Jesús:

Parece mentira pero se nos ha ido un año más sin casi darnos cuenta, realmente el tiempo vuela, un año más que no volverá, ya es parte de nuestra historia.

Pero existe el riesgo de que dejemos pasar las experiencias vividas, buenas, regulares o malas, y quizá algunas muy malas, sin sacar provecho de lo experimentado.

En mis años universitarios tuve un profesor a quien recuerdo con cierta frecuencia, especialmente por algunas de sus sabias enseñanzas. Una se ellas decía: "conducta inteligente es: el aprovechamiento de las experiencias pasadas, en la resolución de los problemas futuros". Que gran verdad, ¿no es cierto? Y qué pocas veces actuamos "inteligentemente".

Así es que una sabia manera de empezar este 2011 es tomando un buen tiempo para hacer un balance del 2010, un balance personal, sincero, humilde, honesto.

Por ejemplo, pudiéramos hacer en un papel una lista con dos columnas, la de la izquierda para las acciones buenas, positivas y provechosas que recordemos de nuestra actuación durante el 2010, y en la columna de la derecha, todos nuestros actos malos, imprudentes, negativos e inútiles.

Se que se requiere mucho valor y sobre todo mucha, muchísima humildad para atreverse a hacer algo así, pero si queremos realmente dar pasos sólidos para vivir más cristianamente este nuevo año que Dios nos regala, hay que tomar pasos drásticos.

Una vez hecho lo anterior, si aun no te ha dado un ataque cardiaco pudieras tomar un siguiente paso: hacer tu o tus resoluciones para este nuevo año. Quizá en días pasados hiciste ya una lista, posiblemente muy a la ligera y sin mayor reflexión, y probablemente para estas horas ya la olvidaste, por lo que te invito a empezar de nuevo, pero de una manera diferente.

Como referencia nos podría servir San Pedro, nuestro primer Papa, que a veces, por sus impulsos metió la pata, gracias a Dios para nuestro provecho. ¿Un ejemplo? Veamos:

Simón Pedro le dijo: Señor, ¿adónde vas? Jesús respondió: Adonde yo voy, tú no me puedes seguir ahora, pero me seguirás después. Pedro le dijo: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora mismo? ¡Yo daré mi vida por ti! Jesús le respondió: ¿Tu vida darás por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo sin que antes me hayas negado tres veces. Juan 13, 36 a 38

El apóstol Pedro en este punto de su vida, tenía muy buenos propósitos y muy buenas intenciones, seguir a Cristo era una de esas buenas intenciones; sin embargo Jesús le demostró que eso no basta. Había que hacer mucho más, si de seguir a Jesús se trataba....porque del dicho al hecho, hay un gran trecho. Ahora que nosotros estamos estrenando un año mas, también podemos caer en el error de tener solamente buenas intenciones, por ejemplo: podemos tener la buena intención de dejar algún habito que no es exactamente muy bueno, de orar más frecuentemente, de leer la Biblia con más regularidad, de ser más amigo de la familia, de involucrarnos más en los planes de la parroquia, de aprender más doctrina, etc. Sin embargo, esto no basta, hay que ponerse a trabajar con Dios, sirviéndole de verdad, por fe, como esos hombres y mujeres que nos narra la Biblia. Ver Hebreos 11:32-40.

El común denominador de todos ellos es que su FE, siempre estuvo acompañada de la acción. Fue una fe que los impulsó a servirle a Dios a pesar de las adversidades, a pesar de los peligros, a pesar de la oposición….y por eso están sus nombres en la Biblia y en la mente de Dios.

Ahora bien, que es Fe. La Biblia nos dice que: "Es, pues, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Hebreos 11, 1

Basados en lo anterior entonces ¿qué puedes hacer?. Yo aconsejaría, Primero que nada que tomes un buen tiempo de oración para pedir al Señor que te muestre Su voluntad para tu vida. Cree, en FE, que Él lo hará, el Señor tiene mas interés que tu mismo de que camines por sus sendas.

Segundo, hacer nuevamente una lista con uno, dos, no más de tres propósitos que sientas que son realmente prioritarios para tu vida, propósitos que quizá ya has intentado pero que has fracasado al tratar de lograrlos solamente con tus propias fuerzas sin contar con la ayuda de Dios.

Tercero, ponte metas concretas con tiempos específicos para comenzar. recuerda que, para llegar a la meta hay que lanzarse al primer disparo, hay que dar el primer paso, después el segundo, etc.

Cuarto, ten paciencia contigo mismo, ten fe de que, si tu haces tu parte, Dios hará la suya.

Quinto, se realista, no hagas planes a un plazo que desconoces. Vive de día en día, por si acaso.

¡Enséñanos a contar nuestros días, para que entre la sensatez en nuestra cabeza!. Salmo 90, 12

No hagamos planes como si fuésemos eternos, como si nunca nos llegara el fin de nuestro días en este mundo. Recordemos lo que le nos dice la Palabra de Dios: "Ahora bien, ustedes los que dicen: 'Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allá el año, negociaremos y ganaremos'; ustedes que no saben qué será de su vida el día de mañana... ¡Son vapor de agua que aparece un momento y después desaparece! Santiago 4,13 y 14

Como parte de los propósitos del año que comienza, tal vez sea prudente pensar en la brevedad y transitoriedad de la vida humana. Por eso parece increíble que haya personas que viven como si fuesen a durar para siempre. La vida humana es breve, muy breve, y tenemos la obligación moral de vivirla con sabiduría. para apreciar el tiempo que tenemos disponible para vivir.

Que Dios nos ayude hoy a valorarla correctamente y a vivirla para él.

Ya para concluir con estas breves reflexione hagámonos una última pregunta: ¿Cómo seremos recordados nosotros en este año 2010? ¿estaremos en el salón de la fama de los hombres de fe? y que decir, si Dios nos regala una año más, el 2011, ¿haremos la voluntad de Dios? o sencillamente nos quedaremos con buenas intenciones.

Ahora te comparto una oración por el Año Nuevo, para ti, y para que la compartas con otros:

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar un año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.

Gracias por la vida y el amor, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser. Te ofrezco cuanto hice en año pasado, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón. Perdón por aquellos a quien he ofendido, a los que pude amar y no amé o desprecié.

Señor, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.

Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.

Al iniciar un nuevo año detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría. Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz. Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad. Amén.

Por último, al comenzar el año renueva tu propósito de seguir apoyando esta Misión EWTN, pues de tu generoso apoyo dependerá que podamos seguir llevando la Palabra de Dios hasta los últimos rincones de la tierra. Dios te pagará con creces todo lo que hagas por nosotros

FELÍZ AÑO NUEVO TE DESEAMOS TODOS LOS QUE COLABORAMOS EN ESTA OBRA. CUENTA CON NUESTRAS ORACIONES POR TI Y LOS TUYOS.

Pepe Alonso

http://www.ewtn.com/nuestrafeenvivo/Letters/Carta.htm